MILAGRO MAGICO EN NAVIDAD

La nieve comenzaba a caer, pequeños copos se podían ver en el cielo y en el suelo y la familia Weasley se preparaba para una cena de Navidad en su casa, igual que todos los años desde que sus hijos salieron de Hogwarts. 
 La señora Weasley estaba haciendo compras de ultimo momento mientras que Percy y Ginny empezaban la preparación de la cena, usando sus poderes, obviamente.
Con un hábil moviemiento de varita y recitando -WINGARDIUM LEVIOSA- la joven Hermionie acomodaba la mesa, levitando platos, vasos y suculentos platillos.
Harry y Ron jugaban Quidditch en el jardín con sus respectivos hijos
El pequeño Sirius voló tras la snitch dorada, al igual que su padre solía hacerlo en sus años de estudiante, pero en esta ocasión un fuerte ventarrón lo hizo caer de su escoba y su varita rodó por los suelos. Choco con unas rocas y un hechizo salió disparado de la punta de su varita, hecha con pelo de unicornio. Sirius no quiso que ssu padres se enteraran y mucho menos en una noche tan especial, una de las pocas ocasiones donde toda la familia podía estar junta, así que volvio con el resto y siguieron jugando. Hasta que llego el momento de ducharse y alistarse para la gran cena.
Las muchachas portaban vestidos muy elegantes, altos tacones y elaborados peinados, mientras que los hombres cada vez se esforzaban menos en su apariencia, pues loq ue más importaba en ocasiones como esas, era pasar un buen rato juntos.
Poco a poco grandes bandejas y ollas empezaron a salir de la cocina flotando y a soltar exquisitos aromas. Entre ellos...

  • Pasteles en forma de calderos
  • Tarros chorreando de cerveza
  •  de raíz
  • Empanadas de Calabaza
  • Tritones de Jengibre
  • Huevo de Grifo
  • Pavo Horneado
  • Bollos de bath
  • Grageas de todos los colores
  •  y sabores, incluso los asquerosos.
  • Ranas de Chocolate
  • Moscas de Cafe
  • Plumas de Azúcar
  • Hidromiel
  • Budín Llamiante, especial por las fechas
  • Ensalada de Mandrágoras
  • Entre muchas otras cosas riquisimas
Ya todos estaban sentados y listos para cenar, cuando un fuerte estruendo proviniente del jardín llamó sus atención. Los adultos se armaron con sus varitas y salieron a ver que había provocado ese ruido. Salieron a la fría noche y se encontraron a unos adolescentes peleando, pero lo más raro de eso, es que ellos no eran magos, ellos eran MUGGLES!  Aunque estuviera prohibido, no eran capaces de dejarlos afuera a que se congelaran y debían averiguar como había sido posible que atravesaran sus hechizos ANTI-MUGGLES, esos nunca habían fallado, hasta ahora. 
Ya dentro de la casa, los sentaron cerca de la chimenea para que recuperaran su calor y comenzaron las interrogaciones.
El señor Weasley no ayudaba en nada, el solo preguntaba por el funcionamiento de los artefactos Muggles, mientras que Percy estaba altamente indignado pues sus hechizos habían sido corrompidos y George solo contemplaba a Pato, unos de los chicos, pues sus asombrosas cicatrices le recordaban a las de su hermano muerto, Fred. La chica, Ela, comenzaba a recuperar la cordura y a contestar las preguntas de los demás. Ellos habían quedado de verse en el bosque, pues tuvieron problemas y querían arreglarlo antes de que fuera demasiado tarde, y su amistad se perdiera por siempre, pero los magos seguían sin entender como dieron con ese lugar. Por fin Sirius decidió confesar que el era el provable causante y que estaba muy arrepentido de no haber dicho nada antes.

Por suerte, estos muggles eran amables y hasta les cayeron bien, los invitaron a cenar con ellos, pues era lo menos que pudieron hacer después de que Ron los hubiera aturdido con su hechizo.
 Durante la cena, les platicaron la razón de su pelea, la cual era debido a que ciertas personas no estaban contentas con la gran amistad que llevaban ellos y que ellos no supieron elegir el mismo camino y se dejaron llevar por la presión social, mientras que en el fondo bien sabían que no podían vivir el uno sin el otro, pues estaban destinados a ser los mejores amigos.  Pato y Ela sabían que tenían mucha razón y que se extrañaban demasiado y después de tanto tiempo lograron darse cuenta de que no les debería importar lo que digan los demás, mientras ellos sean felices, juntos. Y que mejor ayuda para aprender sobre la amistad y sus altibajos, que con la ayuda del Trío de Oro.

Tras haber cenado el banquete más delicioso que jamás habían probado en toda su vida, era necesario borrarles la memoria, pero dejarian que se llevaran la valiosa lección que habían aprendido esa noche y que con suerte nunca nunca olvidarían. Se despedieron y les dieron las gracias por todo lo que habían hecho por ellos. Tomaron la poción y se quedaron profundamente dormidos, Hagrid les hizo el favor de dejarlos en sus casas y a la mañana siguiente, en el momento en el que despertaron y pudieron pensar un poco, les fue difícil recordar al cine la noche anterior, pero una cosa de la que estaban seguros, era de que su amistad se había arreglado y que por alguna razón, la noche anterior había sido tan mágica, no sabían porque pero estaban seguros de que así había sido, y así fue. Un verdardero milagro de navidad, con un toque de magia. 




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